Showing posts with label Práctica 8. Show all posts
Showing posts with label Práctica 8. Show all posts

Friday, October 18, 2013

El cuentista

Hola a tod@s, os comparto este cuento que me gusta mucho.

El motivo de este vídeo ha sido el narrador. Un buen narrador marca la diferencia a la hora de contar un cuento. Artur Palomo es un gran narrador de historias. Él es locutor de radio y se nota.

Destacaría los cambios de voces (no cambia el timbre del personaje), la vocalización perfecta, la entonación de las palabras, en ningún momento se hace repetitivo o monótono. Ojalá algún día pueda contar los cuentos así, porque deja embobado a los pequeños (y a mi).






Pd: El vídeo me ha llegado a través de la asignatura Formación Instrumental y Formación vocal. 

Wednesday, October 16, 2013

Por cuatro esquinitas de nada



Estoy más que segura que la mayoría de vosotros conocéis este cuento, y os encanta al igual que a mí. Desde que lo vimos en clase, me confieso totalmente enamorada del cuento. Es bastante sencillo, pero resulta un gran recurso para trabajar en el aula de infantil ya que, podemos aprovechar para trabajar muchos valores.
Os dejo el vídeo y además el cuento para que lo podáis descargar y tener en casa.

Un beso.

Saturday, October 12, 2013

La bella durmiente

He escogido este libro porque a mi prima pequeña le encanta y me hacia que se lo leyese. espero que os guste, es muy entretenido.


Hace muchos años vivían un rey y una reina quienes cada día decían: "¡Ah, si al menos tuviéramos un hijo!" Pero el hijo no llegaba. Sin embargo, una vez que la reina tomaba un baño, una rana saltó del agua a la tierra, y le dijo: "Tu deseo será realizado y antes de un año, tendrás una hija."

Lo que dijo la rana se hizo realidad, y la reina tuvo una niña tan preciosa que el rey no podía ocultar su gran dicha, y ordenó una fiesta. Él no solamente invitó a sus familiares, amigos y conocidos, sino también a un grupo de hadas, para que ellas fueran amables y generosas con la niña. Eran trece estas hadas en su reino, pero solamente tenía doce platos de oro para servir en la cena, así que tuvo que prescindir de una de ellas.

La fiesta se llevó a cabo con el máximo esplendor, y cuando llegó a su fin, las hadas fueron obsequiando a la niña con los mejores y más portentosos regalos que pudieron: una le regaló la Virtud, otra la Belleza, la siguiente Riquezas, y así todas las demás, con todo lo que alguien pudiera desear en el mundo.

Cuando la décimo primera de ellas había dado sus obsequios, entró de pronto la décimo tercera. Ella quería vengarse por no haber sido invitada, y sin ningún aviso, y sin mirar a nadie, gritó con voz bien fuerte: "¡La hija del rey, cuando cumpla sus quince años, se punzará con un huso de hilar, y caerá muerta inmediatamente!" Y sin más decir, dio media vuelta y abandonó el salón.

Todos quedaron atónitos, pero la duodécima, que aún no había anunciado su obsequio, se puso al frente, y aunque no podía evitar la malvada sentencia, sí podía disminuirla, y dijo: "¡Ella no morirá, pero entrará en un profundo sueño por cien años!"

El rey trataba por todos los medios de evitar aquella desdicha para la joven. Dio órdenes para que toda máquina hilandera o huso en el reino fuera destruido. Mientras tanto, los regalos de las otras doce hadas, se cumplían plenamente en aquella joven. Así ella era hermosa, modesta, de buena naturaleza y sabia, y cuanta persona la conocía, la llegaba a querer profundamente.

Sucedió que en el mismo día en que cumplía sus quince años, el rey y la reina no se encontraban en casa, y la doncella estaba sola en palacio. Así que ella fue recorriendo todo sitio que pudo, miraba las habitaciones y los dormitorios como ella quiso, y al final llegó a una vieja torre. Ella subió por las angostas escaleras de caracol hasta llegar a una pequeña puerta. Una vieja llave estaba en la cerradura, y cuando la giró, la puerta súbitamente se abrió. En el cuarto estaba una anciana sentada frente a un huso, muy ocupada hilando su lino.

"Buen día, señora," dijo la hija del rey, "¿Qué haces con eso?" - "Estoy hilando," dijo la anciana, y movió su cabeza.

"¿Qué es esa cosa que da vueltas sonando tan lindo?" dijo la joven.

Y ella tomó el huso y quiso hilar también. Pero nada más había tocado el huso, cuando el mágico decreto se cumplió, y ella se punzó el dedo con él.

En cuanto sintió el pinchazo, cayó sobre una cama que estaba allí, y entró en un profundo sueño. Y ese sueño se hizo extensivo para todo el territorio del palacio. El rey y la reina quienes estaban justo llegando a casa, y habían entrado al gran salón, quedaron dormidos, y toda la corte con ellos. Los caballos también se durmieron en el establo, los perros en el césped, las palomas en los aleros del techo, las moscas en las paredes, incluso el fuego del hogar que bien flameaba, quedó sin calor, la carne que se estaba asando paró de asarse, y el cocinero que en ese momento iba a jalarle el pelo al joven ayudante por haber olvidado algo, lo dejó y quedó dormido. El viento se detuvo, y en los árboles cercanos al castillo, ni una hoja se movía.

Pero alrededor del castillo comenzó a crecer una red de espinos, que cada año se hacían más y más grandes, tanto que lo rodearon y cubrieron totalmente, de modo que nada de él se veía, ni siquiera una bandera que estaba sobre el techo. Pero la historia de la bella durmiente "Preciosa Rosa," que así la habían llamado, se corrió por toda la región, de modo que de tiempo en tiempo hijos de reyes llegaban y trataban de atravesar el muro de espinos queriendo alcanzar el castillo. Pero era imposible, pues los espinos se unían tan fuertemente como si tuvieran manos, y los jóvenes eran atrapados por ellos, y sin poderse liberar, obtenían una miserable muerte.

Y pasados cien años, otro príncipe llegó también al lugar, y oyó a un anciano hablando sobre la cortina de espinos, y que se decía que detrás de los espinos se escondía una bellísima princesa, llamada Preciosa Rosa, quien ha estado dormida por cien años, y que también el rey, la reina y toda la corte se durmieron por igual. Y además había oído de su abuelo, que muchos hijos de reyes habían venido y tratado de atravesar el muro de espinos, pero quedaban pegados en ellos y tenían una muerte sin piedad. Entonces el joven príncipe dijo:

-"No tengo miedo, iré y veré a la bella Preciosa Rosa."-

El buen anciano trató de disuadirlo lo más que pudo, pero el joven no hizo caso a sus advertencias.

Pero en esa fecha los cien años ya se habían cumplido, y el día en que Preciosa Rosa debía despertar había llegado. Cuando el príncipe se acercó a donde estaba el muro de espinas, no había otra cosa más que bellísimas flores, que se apartaban unas de otras de común acuerdo, y dejaban pasar al príncipe sin herirlo, y luego se juntaban de nuevo detrás de él como formando una cerca.

En el establo del castillo él vio a los caballos y en los céspedes a los perros de caza con pintas yaciendo dormidos, en los aleros del techo estaban las palomas con sus cabezas bajo sus alas. Y cuando entró al palacio, las moscas estaban dormidas sobre las paredes, el cocinero en la cocina aún tenía extendida su mano para regañar al ayudante, y la criada estaba sentada con la gallina negra que tenía lista para desplumar.

Él siguió avanzando, y en el gran salón vio a toda la corte yaciendo dormida, y por el trono estaban el rey y la reina.

Entonces avanzó aún más, y todo estaba tan silencioso que un respiro podía oírse, y por fin llegó hasta la torre y abrió la puerta del pequeño cuarto donde Preciosa Rosa estaba dormida. Ahí yacía, tan hermosa que él no podía mirar para otro lado, entonces se detuvo y la besó. Pero tan pronto la besó, Preciosa Rosa abrió sus ojos y despertó, y lo miró muy dulcemente.

Entonces ambos bajaron juntos, y el rey y la reina despertaron, y toda la corte, y se miraban unos a otros con gran asombro. Y los caballos en el establo se levantaron y se sacudieron. Los perros cazadores saltaron y menearon sus colas, las palomas en los aleros del techo sacaron sus cabezas de debajo de las alas, miraron alrededor y volaron al cielo abierto. Las moscas de la pared revolotearon de nuevo. El fuego del hogar alzó sus llamas y cocinó la carne, y el cocinero le jaló los pelos al ayudante de tal manera que hasta gritó, y la criada desplumó la gallina dejándola lista para el cocido.
Días después se celebró la boda del príncipe y Preciosa Rosa con todo esplendor, y vivieron muy felices hasta el fin de sus vidas.



Thursday, October 10, 2013

Jaime de cristal y Gianni Rodari


“La obra no es un recetario de los cuentos de hadas, sino un instrumento para quien cree que es necesario que la imaginación tenga su lugar en la educación, para quien confía en la imaginación infantil, para quien conoce el poder de liberación que puede tener la palabra”. Gianni Rodari.


He escogido este cuento por su originalidad y fantasía. El tema central es la libertad, la palabra frente a la represión, la paz, etc. Resulta una obra interesante para tratar estas cuestiones en el aula. Espero que lo disfrutéis tanto como yo.
 

Un saludo 
 
Jaime de cristal

Hace mucho tiempo, en una ciudad lejana, vino al mundo un niño transparente. A través de su cuerpo, se podía ver igual que a través del aire y del agua. Era de carne y hueso, pero parecía de vidrio, y, si se caía no se rompía en pedazos; como mucho se hacia un chichón transparente en la frente. A través de su pecho, se veía su corazón palpitar. Y, se veían sus pensamientos deslizarse como peces de colores en su pecera.

Una vez dijo una mentira por equivocación y la gente pudo ver al momento  una especie de bola de fuego a través de su frente; dijo la verdad  y  la bola de fuego desapareció. Nunca más en su vida volvió a decir una mentira.

Otra vez un amigo le confió un secreto, y  al momento todos vieron una especie de bola negra que giraba sin cesar en su pecho. Y, el secreto dejó de serlo

Con el tiempo el niño creció y creció y se convirtió en un muchacho y luego, en un hombre. Y, todo el mundo podía leer sus pensamientos  y adivinar su respuesta cuando le hacían una pregunta antes de que abriera la boca.

Se llamaba Jaime, pero la gente le llamaba: Jaime de cristal. Y, le querían por su sinceridad y a su lado, todos se volvían amables

Por desgracia, un feroz dictador subió al gobierno de ese país y comenzó entonces un periodo de abusos, injusticias y miserias para el pueblo.

 Quien se atrevía a protestar desaparecía sin dejar huella, quien se revelaba era fusilado. Los pobres eran perseguidos, humillados y ofendidos  de mil maneras.

La gente callaba y aguantaba por temor a las consecuencias; pero Jaime no podía callar aunque no abriera la boca, sus pensamientos hablaban por él. Era transparente y todos leían, a través de su frente,  pensamientos de desprecio y de condena por las injusticias del tirano

Después a escondidas, la gente repetía los pensamientos de Jaime y recobraba la esperanza.

El tirano hizo arrestar a Jaime de cristal y ordenó arrojarlo a la más oscura prisión; pero entonces ocurrió una cosa extraordinaria: los muros de la celda en los que Jaime había sido enjaulado, se volvieron transparentes y tras ellos  también los muros de la cárcel y por ultimo la muralla exterior.

La gente que pasaba junto a la prisión, veía a Jaime sentado en su taburete como si también  la prisión también fuese de cristal y seguía leyendo sus pensamientos

De noche, la prisión expandía a su alrededor, una gran luz. Y el tirano hacía correr las cortinas de su palacio para no verla; pero tampoco conseguía dormir

Aún estando encadenado, Jaime de cristal era más fuerte que el dictador, porque la verdad es más fuerte que cualquier cosa, más luminosa que el día, más terrible que un huracán.

Gianni Rodari.

Este es el videocuento

Wednesday, October 9, 2013

DEJA QUE TE CUENTE UNA HISTORIA

Hola a todos. 
He escogido este cuento porque resalta cualidades como la generosidad y la solidaridad, frente a grandes defectos como la avaricia. Espero que os guste.


EL ESPANTAPÁJAROS

Un labrador muy avaro se pasaba el día ojeando su huerto para que nadie, ni animales ni personas, lo tocaran.

Por fin decidió construir un espantapájaros. Hizo los brazos y las piernas con cañas; con paja, el cuerpo; le puso una calabaza como cabeza y en ella, dos granos de maíz para los ojos, una fresca zanahoria como nariz y una hilera de granos de trigo eran su dentadura.
Después le colocó una ropa poco atractiva y la hincó en tierra. Finalmente, el labrador se dio cuenta de que le faltaba un corazón; entonces cogió una rica granada y se a puso en el pecho.

Al poco tato, un gorrión necesitado sobrevolaba muy bajito para buscar trigo en el huerto. El espantapájaros  trató e ahuyentarlo, pero el pájaro se acercó y dijo:
-        ¡Qué buen trigo tienes. Dame algo para mis hijos!
-        No es posible -dijo el espantapájaros-. Sin embargo, sí si puedes llevarte uno de mis dientes.

El gorrión, contento, recogió los granos de trigo y el espantapájaros quedó satisfecho de su acción, aunque sin dientes.

A los pocos días entró en el huerto un conejo. El espantapájaros quiso cumplir con su deber de ahuyentarlo, pero el conejo, fijando su mirada, dijo:
-         Quiero una zanahoria, tengo hambre.
Y el espantapájaros le ofreció la zanahoria de su nariz.

Una mañana apareció un gallo, lanzando al aire su alegre quiquiriquí y le dijo:
Voy a prohibir a la gallina que alimente con sus huevos el estomago y la avaricia del amo, ya que él les da muy poco de comer.
No le pareció bien al espantapájaros la decisión del gallo y mandó que cogiera sus ojos formados por granos de maíz.

Más tarde, el espantapájaros oyó una voz humana que le contaba tristemente cómo el labrador lo había despedido.
-         Soy un vagabundo –le dijo.
-         Coge mi vestido, es lo único que puedo ofrecerte.
-         ¡Oh, gracias, espantapájaros!

Ese mismo día, un poco más tarde, oyó llorar a un niño que buscaba comida para su madre. El dueño de la huerta lo había echado de su casa, sin ayudarle.
-      Hermano –exclamó el espantapájaros-, te doy mi cabeza que es una hermosa calabaza.

Al amanecer, el labrador fue al huerto y, cuando vio el estado en que había quedado el espantapájaros, se enfadó tanto que le prendió fuego. Por fin cayó al suelo su corazón de granada. El labrador, riéndose, dijo: esto me lo como yo. Pero al morder experimentó un cambio. Y desde aquel momento, el huerto se convirtió en un vergel donde todos podrían recrearse con la armoniosa nota del calor humano.

LA MADRASTRA

La señorita Elisa entró aquel día en clase acompañada de una mujer joven y dos niñas. "Hoy he traído conmigo a Cenicienta y Blancanieves, que han venido acompañadas por Cruela, su madrastra". Aquella presentación, como siempre, anticipaba que aquel día descubrirían algo interesante, y que su profesora lo había preparado con cuidado.
Cuando todos se sentaron, y la señora Cruela se disponía a hablar, se apagaron todas las luces de la clase. En medio de la oscuridad, se oyeron dos bofetones tramendos, y al momento se escuchó el llanto de Cenicienta y Blancanieves. En ese momento, volvieron las luces, y todos pudieron ver a ambas niñas llorando.
"Quién ha sido", preguntó la señorita Elisa.
Sin dudarlo, todos señalaron a la madrastra. La madrastra negó con la cabeza, pero en ese momento volvió a irse la luz, y dos sonoros tortazos cruzaron la clase, y los llantos de Clara y Felipe continuaron la historia. Al volver la luz, ambos estaban llorosos, mirando con enfado a la madrastra, a la que todos apuntaban con el dedo. Cuando la madrastra comenzaba a hablar haciéndose la inocente, una vez más se fue la luz.
Pero esta vez tardó sólo un par de segundos en volver, y entonces todos pudieron ver la escena: Cenicienta y Blancanieves corrían hacia Carla y Roberto con el brazo en alto, dispuestas a soltar otro bofetón. Al momento, todos los niños de la clase pedían perdón a la señora Cruela, quien resultó ser una mujer muy amable y simpática, que no sabía qué hacer con sus revoltosas hijastras, a las que quería con locura, pero que no dejaban de revolotear allá por donde iban...

Comentario personal:
Con este cuento en el que se trabajan valores quería transmitiros la importancia de no dejarnos llevar por prejuicios basados en aspectos superfluos como la belleza, el nombre que nos ponen e incluso lo que hablan los demás sobre alguien o algo. Es muy injusto juzgar antes de tiempo por un simple motivo. Debemos de ponernos siempre en el lugar de la otra persona. Sobre todo darnos cuenta que no debemos hacer a los demás lo que no nos gusta que nos hagan a nosotros.
Para acabar aquí os dejo un enlace donde podéis escuchar el cuento narrado.

¿A qué sabe la luna?

Hace muy poquito descubrí este cuento y me llamó mucho la atención. ¿Vosotros habéis preguntado alguna vez ¿a qué sabe la luna? Pues vamos a descubrirlo.



¿A QUÉ SABE LA LUNA?

Hacía mucho tiempo que los animales querían averiguar a que sabe la luna, ¿sería dulce o salada? 
Tan solo querían probar un pedacito, por las noches miraban ansiosos hacia el cielo, se estiraban e intentaban cogerla, alargando el cuello, las piernas y los brazos. Pero todo fue en vano y ni el animal más grande pudo alcanzarla.

Un buen día la pequeña tortuga decidió subir a la montaña más alta para poder tocar la luna. Desde allí arriba la luna estaba más cerca, pero la tortuga no podía tocarla, por lo que llamó al elefante. 
- Si te subes a mi espalda, tal vez lleguemos a la luna.
Esta pensó que se trataba de un juego y a medida que el elefante si acercaba ella se alejaba un poco.
Como el elefante no pudo tocar la luna llamó a la jirafa.
- Si te subes a mi espalda a lo mejor la alcanzamos.
Pero al ver a la jirafa la luna se alejó un poco más, la jirafa estiró y estiró el cuello cuanto pudo pero no sirvió de nada; y llamó a la cebra. 
- Si te subes a mi espalda es probable que nos acerquemos más a ella. 
La luna empezaba a divertirse con aquél juego y se alejó otro poquito. 
La cebra se esforzó mucho mucho pero tampoco pudo tocar la luna; y llamó al león.
- Si te subes a mi espalda quizá podamos alcanzarla. 
Pero cuando la luna vio al león volvió a subir algo más. 
Tampoco esta vez lograron tocar la luna y llamaron al zorro. 
- Verás como lo conseguimos si te subes a mi espalda - dijo el león.
Al avistar al zorro la luna se alejó de nuevo, ahora solo faltaba un poquito de nada para tocar la luna. Pero esta se desvanecía más y más. 
Y el zorro llamó al mono.
- Seguro que esta vez lo logramos. Anda súbete a mi espalda.
La luna vio al mono y retrocedió. El mono ya podía oler la luna pero de tocarla ni hablar. Y llamó al ratón.
- Súbete a mi espalda y tocaremos la luna.

Esta vio al ratón y pensó: "seguro que un animal tan pequeño no podrá cogerme", y como empezaba a aburrirse con aquel juego la luna se quedó justo donde estaba. Entonces el ratón subió por encima de la tortura, del elefante, de la jirafa, de la cebra, del león, del zorro, del mono y... de un mordisco arrancó un trozo pequeño de luna, lo saboreó complacido y después fue dando un trocito al mono, al zorro, al león, a la cebra, a la jirafa, al elefante y a la tortuga.

Y la luna les supo exactamente a aquello que más le gustaba a cada uno. Aquella noche los animales durmieron muy muy juntos. El pez que lo había visto todo y no entendía nada dijo:
- Vaya vaya tanto esfuerzo para llegar a esa luna que está en el cielo, ¿acaso no verán que aquí en el agua hay otra más cerca?

http://www.youtube.com/watch?v=RARXxY3tZ0g

Este cuento trabaja valores como la solidaridad y la cooperación, por ello pienso que puede ser un buen recurso para trabajar en el aula. 

Espero que os haya gustado, un abrazo compis.


Vicente, Libertad y Barbosa


El cuento que he seleccionado se titula "Vicente, Libertad y Barbosa", y trata sobre la importancia de compartir, valor que, como futur@s maestr@s debemos transmitir a nuestros alumnos y alumnas.


En la página web "Cuento y leyendas ilustrados por niños", podéis encontrar el audio de este cuento,  las ilustraciones realizadas por niños y niñas, actividades plásticas, actividades interactivas y un documento sobre actividades de comprensión sobre el cuento. 

Incluyo en enlace por si queréis escuchar el cuento. La verdad es que lo interpretan muy bien, es realmente divertido. Os animo a que lo escuchéis.

http://ntic.educacion.es/w3//recursos2/cuentos/cuentos2/hormigas/hormigas.htm

Además, os dejo escrito el cuento.

En el jardín de una hermosa casa de campo había un gran hormiguero en el que las hormigas, dirigidas por Catalina, la hormiga más fina, reina del hormiguero, habían construido largas galerías, con su comedor, sus salas de juego, sus dormitorios y una gran habitación destinada a la despensa. Este cuarto era muy grande, y en él, almacenaban la comida que recogían durante el verano y que consumían a lo largo del frío invierno. 

Una soleada mañana de verano, la reina Catalina salió a dar un paseo y descubrió, en un rincón del jardín, algunos alimentos que se podían almacenar para el invierno. Volvió corriendo al hormiguero y, llena de alegría, indicó a todas las hormigas el lugar donde encontrarían las provisiones. 
Las hormigas, una detrás de otra para no perderse, emprendieron el camino, pero a Vicente, la hormiga independiente, y a su amiga Libertad, la de antenas sin par, les gustaba explorar y buscar alimentos por su cuenta. Así que no hicieron caso a las indicaciones que les habían dado y cada una se fue por su lado, con la esperanza de encontrar comida. Vicente, la hormiga independiente, se fue por el césped... y buscó... y buscó... pero nada encontró. 
Libertad se subió a las piedras... y también buscó... y buscó... pero nada encontró. 

Se había hecho muy tarde y Vicente y Libertad, cada uno por su lado, se dieron cuenta del error que habían cometido al haberse alejado del hormiguero. Ahora tendrían que volver con las manos vacías, llenos de vergüenza. Cuando volvían al hormiguero, Vicente y Libertad se encontraron y se pusieron a caminar juntas comentando su aventura. Mientras caminaban, vieron cómo caía del bocadillo de un niño una gran miga de pan. 
Las dos hormigas al ver la miga tierna se relamían y se les hacía la boca agua. 
—Mmmmm... ¡Qué bien! —dijo Libertad—. Me la comeré entera en un momento. 
Pero cuando ya la tenía agarrada con su boca y pensaba que todas las hormigas del hormiguero se morirían de envidia, Vicente exclamó: 
—¡Deja en paz esa miga de pan! ¡Es mía! ¡Yo la vi primero! 
Las dos hormigas se lanzaron sobre el trocito de pan y comenzaron a tirar una para un lado y la otra 
para otro... para allá y para acá... para acá y para allá... mientras discutían con gran fuerza. 
—¡Es mía! —dijo Libertad 
—¡Que no, que es mía! —contestó Vicente 
—¡Mía! —insistió Libertad 
—¡No, mía! —replicó Vicente 
Cuando ya se habían repartido unas cuantas bofetadas, llegó Barbosa, la hormiga generosa. Era una hormiga muy pequeña, que se había perdido, y que al oír el alboroto sintió curiosidad por saber qué pasaba. 
Al verla acercarse, Vicente y Libertad se asustaron pensando que tendrían que repartir también con ella el botín. 
—¡Alto ahí! ¡No toques ese trozo de pan! ¡Es nuestro! —dijo Libertad. 
—Eso es —dijo Vicente— Si quieres llevarte este sabroso alimento, tendrás que pelearte con nosotras. 
—¿Pelearme yo? —exclamó Barbosa—. No tengo intención de pelearme con nadie. Lo único que quiero 
es comer. Llevo toda la mañana dando vueltas por el jardín, me he perdido, y estoy cansado y hambriento. ----¿Por qué no repartimos el pan entre las tres? 
—¿Compartir el pan? Esta miga es sólo para mí —dijo Libertad. 
—Eso no es verdad, es para mí solito —insistió Vicente. 
—¡Que te has creído tú eso! —dijo Libertad. 
Entonces intervino Barbosa: 
—Si seguís discutiendo no habrá forma de entenderse. Es una miga de pan muy grande para que se la coma una sola. Tenemos comida para las tres... Y seguro que, después de comer todo lo que queramos, nos sobrará y lo podremos llevar entre las tres al hormiguero. Por eso, lo mejor sería compartir esa estupenda y tierna miga de pan. Discutir no sirve de nada, nos hace perder el tiempo. Además, por el camino he visto un pájaro que nos puede quitar este exquisito manjar. 
—Oye, Vicente, creo que Barbosa tiene algo de razón —dijo Libertad. 
—Es verdad, quizá está en lo cierto —dijo Vicente—. Además, si no lo hacemos cuanto antes, la miga de pan se va a quedar más dura que una piedra. 

Así partieron la miga y comieron. Y comieron hasta hartarse. Cuando terminaron, se habían hecho muy amigas y entre las tres llevaron al hormiguero el pan que les había sobrado. Es una suerte que decidieran hacer caso a Barbosa, la hormiga generosa, ya que si no, a estas horas todavía estarían discutiendo y la miga de pan… 

Pero lo más importante es que a partir de ese día fueron amigas y aprendieron a compartir todo lo que tenían. 


Espero que os guste. Un saludo compañer@s.

Tuesday, October 8, 2013

Cuenta que te cuenta

     Querid@s compañer@s, he seleccionado este cuento por dos motivos principales. El primero de ellos es la temática de la historia. Las bodas nos gustan a casi todos. El segundo de ellos es porque, además de ser un cuento, es una poesía, y hace más lúdico el momento de contar el relato. Espero que os guste.



EL SOL Y LA LUNA SE VAN A CASAR




     Papá ratón llegó contando que el sol y la luna se van a casar. 

     Mamá ratona dijo que ese matrimonio no duraría, 

porque separado el sol de la luna siempre estaría

     Abuela ratona dijo que tendrían como hijas las estrellas e hijos los cometas
y como padrinos ella quería, que fueran los planetas.

     El ratoncito mayor dijo que todos estaban equivocados, porque el sol se casaría con una “sola” y la luna con un “luno”, el sol tendría hijos, pero con tantos, con noche no quedaría lugar alguno. 

     Grillos, sapos, renacuajos, ranas y búhos, no tendrían mas noches para cantar y por eso el ratoncito mediano se puso a llorar.

     Papá ratón llamó a la cordura, pues no había pareja para ellos, porque no se conocía ningún otro sol ni otra luna. Quizás en otra galaxia, pero mas de cien mil años esa búsqueda dura.

     Y para terminar esta querella, el ratoncito mas pequeñito sueña con que la luna se enamore de una estrella y el sol de una flor bien bella.